Si pensamos en las cualidades que debería tener el centrocampista
total (que no ideal, sino el más completo), podríamos enumerar las siguientes:
- Poseer notables cualidades técnicas y gran vision de juego, para participar en las fases de creación (transición ofensiva y ataque organizado)
- Tener una gran capacidad física y espíritu de compromiso, para colaborar en las fases de destrucción (transición defensiva y defensa organizada)
- Ser polivalente, tanto en cuanto a lo que se refiere a su capacidad para actuar en varias demarcaciones del centro campo (pivote defensivo, mediocentro organizador, interior, centrocampista de banda, media punta, …) como a su adaptación a varios sistemas tácticos (medio centro + 2 interiores en un 4-3-3, doble pivote en un 4-2-3-1, media punta en un 4-3-1-2, banda en un 4-4-2, etc).
- Tener facilidad de llegada al area y fundamentos para el remate a puerta, de modo que pueda también aportar goles a los números del equipo.
- Poseer notables cualidades técnicas y gran vision de juego, para participar en las fases de creación (transición ofensiva y ataque organizado)
- Tener una gran capacidad física y espíritu de compromiso, para colaborar en las fases de destrucción (transición defensiva y defensa organizada)
- Ser polivalente, tanto en cuanto a lo que se refiere a su capacidad para actuar en varias demarcaciones del centro campo (pivote defensivo, mediocentro organizador, interior, centrocampista de banda, media punta, …) como a su adaptación a varios sistemas tácticos (medio centro + 2 interiores en un 4-3-3, doble pivote en un 4-2-3-1, media punta en un 4-3-1-2, banda en un 4-4-2, etc).
- Tener facilidad de llegada al area y fundamentos para el remate a puerta, de modo que pueda también aportar goles a los números del equipo.
Y si pensamos ahora en qué jugador podría reunir todas y cada una de
estas cualidades, personalmente se me viene rápidamente a la cabeza un nombre:
Koke Resurrección, un jugador que, a sus escasos 21 años, aúna una madurez y
veteranía absolutamente impropias de su edad.
Así, Koke es el cerebro y motor del centro del campo del conjunto
colchonero, pese a no jugar prácticamente nunca como mediocentro en su equipo (donde
son fijos Gabi y Mario Suárez, o últimamente el portugués Tiago debido a la
lesion de este último), sino tirado a una de las dos bandas (alternándose entre
la derecha y la izquierda con el turco Arda Turán).
Es también el encargado de sacar absolutamente todas las jugadas a
balón parado, gracias a su magnífico golpeo de balón tanto en córners como en
libres indirectos (facetas en las que podemos afirmar que es, junto con el
vallisoletano Patrick Ebert y el getafense Pedro León, uno de los mejores
especialistas de la Liga).
Pero si hablamos de su posición ideal, ésta posiblemente sería la de
interior derecho (es decir, el denominado “carril del 8”), ya que aquí estaría,
por un lado, cerca de la creación de la jugada, y por otro podría tanto llegar
al área rival como ayudar al mediocentro y a “su” lateral en las fases
defensivas, si bien, como se ha comentado, su gran calidad técnica, así como su
compromiso defensivo y su polivalencia, hacen que pueda rendir al máximo nivel
en cualquier posición del centro del campo.
No en vano el jugador atlético suele ocupar, como se ha indicado,
una de las dos bandas en el 4-4-2 que dispone Simeone en el equipo colchonero
(aunque el técnico argentino también le ha utilizado en ocasiones puntuales
como mediocentro, e incluso como media punta por detrás de un delantero),
mientras que en la selección Sub-21 que se proclamó campeona de Europa el pasado
verano le veíamos frecuentemente formar parte del doble pivote junto a Asier
Illarramendi en un 4-2-3-1, y en la selección absoluta ha debutado actuando
como interior en el 4-3-3 que suele utilizar Del Bosque (sobre todo en
amistosos).
Así pues, por lo demostrado hasta la fecha en su corta pero intensa
carrera, podemos concluir que Koke Resurrección es uno de los más completos
centrocampistas que podemos encontrar en el panorama del fútbol europeo en la
actualidad.
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